26.02.2021

María Velasco: «Para mí la literatura es una forma de meditación».

Y el verbo tomó forma. Esa es la unión inseparable entre la literatura y el texto, eso es el teatro, la magia de las palabras moviéndose en escena, tomando forma, encarnándose, colgando el traje de papel del personaje para ponerse el de carne y hueso y caminar con los pies en la tierra; susurrarnos las fábulas de los poetas. Vivirlas. Y María Velasco es, sin lugar a dudas, una de las grandes dramaturgas de nuestro tiempo, en nuestro idioma, en nuestro propio imaginario.

María mueve todos los hilos desde que el texto cae por sus dedos, hasta que los actores trasladan a escena ese ¿mismo? texto aún en movimiento. A una escena convertida en arte, en parte de la obra, del propio texto, de la imagen que nos cuenta, de la modernidad que nos habla con la voz de los antiguos. Su propia puesta en escena plantea esta pregunta cada vez: ¿por qué la literatura? ¿Por qué la existencia? ¿Por qué el mundo?, este mundo moderno, de viejas herencias, de respiración acomplejada y de búsqueda, siempre la pregunta en las manos, en la respiración, en las historias.

La escritura de teatro, el texto escrito para convertirse en algo físico. Lorca decía que el teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Tiene que ver con eso, con encarnar la palabra. Y los intérpretes y productor se convierten en una especie de médium, en un canal que puede hacer que la palabra llegue o no llegue; o que llegue con otro sentido. Multiplicar los sentidos, que sea más polisémica o al contrario. María Velasco cree que todos los lectores son traductores del texto, pero en este caso, el intérprete representa esa primer exégesis del texto. Y ella, como escritora de teatro, es una escritora sociable: le gusta magrear el texto con los interpretes, bailarines, performance… Pero sin olvidar la parte de diálogo interior y soledad que se encuentra con los claroscuros.

María nos cuenta que, al ser atea y materialista, la literatura se convierte en una forma de meditación. Recurrir a la poesía es palpar lo trascendente, adentrarse en la introspección y que lo difícil se vuelva más tolerable, incluso encontrar algo gratificante, haciendo abstracción, en los momentos dolorosos. Por eso la literatura, por eso también, para mirar dentro a través del diálogo con los escritores; para disipar la oscuridad, cuando la oscuridad es interior.

Además, encontrar tiempo para la literatura es robárselo al sistema productivo actual, en cierto modo, hacer que se tambalee el sistema. Tiene que ver con una vida de recogimiento, de revolución contemplativa, para la que uno de los pocos vehículos que queda es la literatura.

Y nos habla de lo que le parece más hermoso del proyecto, de ¿Por qué la literatura?, de la idea de rescatar la velada literaria, la tertulia como el lugar donde el escritor supera la soledad y se encuentra con la alteridad. Aquí nos encontramos todos y cada uno de nosotros, cada uno de los lectores, seguirá escribiendo la respuesta y dando vida al proyecto.

Conversación con María Velasco
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